La receta de masa de pizza casera es fácil, trata de una masa ligera de pan enriquecida con aceite de oliva, a alta temperatura. Averigua el secreto para conseguir una masa perfecta como la de los profesionales.

 

La pizza se suele comer de forma tradicional en hornos de leña, donde el profesional se encarga de todo. Las primeras pizzas eran unas tortas de pan con yerbas y aceite. Poco a poco se han ido agregando ingredientes, tomate, queso, embutidos, etcétera y se ha ido popularizando a lo largo del pasado siglo por toda Italia y el resto del mundo.

 

Ingredientes para tres pizzas medianas

  • 415 g de harina panadera
  • 8 g de sal
  • 270 g de agua
  • 14 g de levadura en polvo
  • 1 cucharada de azúcar
  • 25 g de aceite de oliva virgen extra
  • semolina para espolvorear y un tanto de aceite de oliva para aceitar el bol y las manos

 

Cómo hacer masa de pizza casera

 

Mezclamos en un bol con una cuchara de madera la harina y la sal. Por otro lado la levadura y el azúcar con el agua, que habrá de estar a unos 18 grados centígrados, removiendo a fin de que se hidrate.

 

Añadimos la parte líquida al bol con la harina y la sal. Usando una cuchase de madera removemos para entremezclar todos los ingredientes hasta conseguir una masa llana.

 

Le agregamos el aceite y proseguimos mezclando. Una vez incorporado, pasamos la masa a una mesa enharinada o al bol de un robot amasador con gancho.

 

Si amasamos a mano, vamos aplastando y estirando la masa con la base de la mano derecha, doblando la masa por la mitad y presionando nuevamente con la base de las dos manos.

 

Repetiremos el proceso de forma continuada durante 5 minutos. A lo largo del trabajo vamos espolvoreando de cuando en cuando un poco de harina o bien semolina la mesa de trabajo y en las manos, a fin de que no se pegue mucho, pero siempre y en toda circunstancia en pequeñas cantidades para no endurecer mucho la masa.

 

Para que quede muy elástica debemos proceder al refinado de la masa. Para refinarla aplastaremos y retorceremos la masa, virándola y dándole forma alargada encima de la mesa.

 

Unimos los extremos y amasamos con los puños hasta fusionar el conjunto. Repetimos el proceso de amasado y estirado durante 5-10 minutos.

 

Si amasamos en un robot con gancho, vamos a echar la masa al bol de la amasadora y amasaremos durante 7 u 8 minutos a velocidad media, hasta el momento en que veamos uniforme la bola de masa y esta se despegue de las paredes del bol.

 

Una vez preparada la masa, nos untamos las manos con aceite y formamos una bola que ponemos en un tuper con tapa y dejaremos fermentar a lo largo de tres horas a temperatura ambiente.

 

Una vez que pase el tiempo y ya la masa fermentada, pasamos a la mesa enharinada y aplastamos la masa con los puños suavemente para suprimir el exceso de gas formado en el interior.

 

Cortamos tres porciones de unos 230 g cada una y formamos tres bolas, que vamos a dejar descansar diez minutos para que distienda la masa y nos deje estirarla.

 

Cuando pase el tiempo vamos dándole forma a cada pizza, estirando con la mano doblada las bolas de masa formando un círculo de unos treinta centímetros de diámetro.

 

También podemos estirar la masa con un rodillo encima de la mesa, hasta que quede fina, máximo unos tres-4 mm. de grosor, dependiendo del resultado final que busquemos.

 

Si nos agradan pizzas muy finas y crujientes, vamos a dejar descansar la masa en una bandeja de horno espolvoreada de semolina durante diez minutos, cubrimos con los ingredientes deseados como tomate en rodajas o bien triturado, mozzarella, anchoas o bien aceitunas, regamos con un hilo de aceite de oliva virgen y enhornamos a horno realmente fuerte, sobre 250 grados unos 10 minutos, o hasta que quede restallante y dorada.

 

Si queremos una pizza de masa más gruesa y esponjosa, vamos a dejar fermentar nuevamente el disco de masa a lo largo de treinta y cinco-40 minutos, hasta el momento en que suba lo bastante. Cubrimos con los ingredientes y horneamos a 220º unos veinte minutos.