Sobra decir, a quién no le gusta la pizza, pero no ahora sino desde que existe, y eso hace ya varios siglos, pero desde los comienzos hasta el día de hoy, ha ido evolucionando de manera pasmosa.

Cuando cambió definitivamente a cómo son tal y como las conocemos ahora, fue gracias a Raffaele Esposito, un panadero que empezó a trabajar con las masas de las pizzas a finales del siglo XIX.

Muy popular en Italia en aquella época, pero sobre todo para la gente que prácticamente no tenían ningún recurso. Un manjar de pueblo se las consideraba.

Es más, se conoce, que la esposa del rey Humberto I de Saboya, la reina Margarita, mandaba a sus súbditos a salir fuera a la calle para que la llevarán pizzas cada vez que ella lo deseaba, ya que por culpa de su posición y estatus le impedía salir libremente por las calles sin ser parada en cada momento.

De esta manera en 1889, ordeno al panadero Rafael Expósito tela prepararse una pizza, derrochando su imaginación y su magia con las manos, creando de esta manera, que por cierto de la manera más sencilla todo sea dicho, la pizza Margarita.

Disfruto tantísimo la Reina saboreando el manjar en su palacio, qué fue a partir de aquel momento que se corriera la voz de tal manera, que la fama de esta pizza se extendiera, entre todas las clases de personas dejando de ser exclusivamente comida de pobres convirtiéndolo en la pizza en todo un símbolo.