Digamos que cuando el mundo empezó a conocer y emplear el pan, también lo hizo la pizza.

Desde del Imperio Romano ya había una versión digamos un poco abstracta como para llamar la pizza, era pan sin levadura que se podía comer tranquilamente caminando por la calle.

Por ejemplo, nuestra cocina, la mediterránea, existen varios panes semejantes a los de aquella época y en la que seguramente estén basados de ellos: la coca, tanto dulce como salada, o también, la injera de África, el pan pita griego y el pide de Turquía.

La focaccia, que tiene muchísimos productos como por ejemplo pueden ser finas hierbas (etruscos).

Con todo lo anterior no queremos decir ni desmentir lo que ya todos conocemos: La pizza se originó en Italia.

Exactamente en Nápoles en el siglo XVII. Ciudad donde no les hace falta que les echen flores, ya que saben perfectamente que de allí es donde salen las mejores pizzas del mundo. Aún teniendo tantos siglos de antigüedad un dato es que desde hace bien poco, finales del siglo XIX, no se empezó a cubrir la pizza de tomate y queso, ingredientes que hoy en día si a la pizza le faltasen, ni siquiera lo llamaríamos pizza como tal.

En 1780 un señor llamado Pietro Colicchio, abrió un local llamándolo ” pietro e basta cosi “, siendo este el primer restaurante pizzería moderna.